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martes, 20 de junio de 2017

Ostras en París. El gusto de Basho y yo por el mar en los labios...


Basho se va al mercado: 

Con esta edad 
mejor véndanme ostras 
y no algas secas. 

kaki yori wa / nori o ba oi no / uri mo se de

牡蠣よりは海苔をば老の売りもせで 

El poema está fechado en la primavera de 1687. El poeta tenía apenas 44 años ;-)

Mi amigo Ernesto Busto me desveló hace unos días este  haiku de Basho que él tradujo.
Me recordó mis últimas ostras en París en la navidad del 2016. Es curioso, vi el momento en que llegaban de Normandía y el dueño del restauran delante de mi casa (de Sarah) pero mía en cada visita a París,  me animó hacerle fotos.

La primera vez que comí ostras en una navidad fue en 1999, Burdeos. Desde ese día supe que era la mejor forma de llevarme el mar de los labios a mi interior. Era ajeno a la vitamina B 12, zinc, yodo, nutrientes y una cantidad de cosas infinitas que le hace muy bien al cuerpo.
Basho no era tonto, ni como poeta, ni en sus preferencias culinarias.
A me gustan de las ostras hasta la textura de su concha. Conservo algunas.
Comer ostras es casi devorar el corazón salado de una roca. 




    Entrante de ostras con salmón en casa  de         Sarah en París. Dic 2016.

Es posible estar enamorado de una estación de trenes: Estación de Francia. Barcelona.

La marquesina exterior es preciosa. Pero sin duda su belleza interior radica en la entrada y salida de trenes, o sea, sus andenes. Que están recubiertos por una marquesina metálica y modernista que gira en una curva hacia la izquierda como yo, que soy zurdo. Pedro Muguruza y Raimon Duran i Reynals, sus arqyitectos me homenajearon sin conocerme en 1929...

El giro la hace la más eros de todas las estaciones de trenes que he visto en Europa. Estación del Norte y Este en París, Praga, Milán,  Madrid...

Hoy sigue siendo moderna,  aunque fue hecha hace casi 90 añoa sobre una vieja Estación.